Tras el presunto arribo a ese mercado de cargamentos con trazas del evento transgénico HB4 en harina de soja, no aprobado aún en el bloque europeo, según pudo saber LA NACION el país apunta a cuestionar el método de detección y el nivel registrado; se busca que haya un procedimiento validado mientras se gestiona la autorización de la tecnología
- 5 de mayo de 2026
- 10:04
- 5 minutos de lectura

LA NACIONFernando BertelloEscuchar NotaSeguir en
El gobierno argentino tiene marcada la hoja de ruta para intentar revertir alertas de la Unión Europea (UE) que habían advertido sobre la presencia en ese mercado de cargamentos de harina de soja con trazas del evento transgénico tolerante a sequía HB4. Según fuentes sectoriales al tanto del caso que consultó LA NACION, el gobierno nacional sigue una estrategia similar a la implementada por Brasil, que también registró advertencias de la UE por sus ventas de harina de soja con posible HB4: cuestionar el método de detección usado en el bloque europeo por considerarlo no válido en lo técnico e incluso poner el foco en el bajo nivel de presencia, un “cero técnico”, contaron. Hay fuertes sospechas de que se estaría ante un “falso positivo”.
Como contó este medio hace dos semanas, la UE emitió alertas por mercadería que se encontró presuntamente con la presencia de ese evento transgénico. Fueron tres advertencias por cargamentos que llegaron entre julio y septiembre del año pasado a los Países Bajos. Los casos se limitaron a ese lugar. La soja HB4 es un desarrollo de la nacional Bioceres que logró la aprobación del evento en el país. Aquí no se registraron variedades del cultivo, pero la firma desarrolló un sistema cerrado de producción donde solo acceden a la tecnología productores que trabajan con la misma empresa. Reciben la semilla y entregan la producción. Se estima que son 5000 hectáreas, un nivel considerado por algunos expertos como muy bajo como para que se haya producido un escape importante de la tecnología y su ulterior llegada a un barco en la UE. En rigor, fuentes de la misma empresa descartaron hace poco cualquier presencia en la UE. La tecnología está aprobada en China desde hace unos años.
Según pudo reconstruir LA NACION, el foco del gobierno argentino está puesto en cuestionar el método de detección, algo que se considera como “lo más relevante”. El punto, dijeron, es que en el bloque europeo no hay un “método validado” y al no estar aprobado allí el evento transgénico “no tienen una referencia del material para contrastar”. En esa línea, apuntaron las fuentes consultadas por este medio, se puso un nivel de detección que es un “cero técnico”, muy bajo.

“Se entiende que no hay un método validado y robusto para la detección y el mismo nivel de detección es muy bajo”, apuntó una fuente al tanto de los pasos que se están dando para la defensa argentina. En este marco, una fuente argumentó que se estaría ante un “falso positivo”, frase que, no obstante, el gobierno argentino no pronunciará porque decir eso implicaría indirectamente admitir la validez del método empleado en la UE.
En este marco, dijeron fuentes consultadas, se sigue el camino del mismo cuestionamiento que lleva adelante Brasil y que al no estar aprobado el producto en territorio europeo aún no hay forma de contrastar. Sin embargo, la estrategia gubernamental, contaron fuentes del sector que siguen de cerca los pasos oficiales, es prestar la máxima colaboración con la UE e incluso trabajar en conjunto para avanzar en la homologación de un método de detección.
A la par de ello se reforzaron controles en la Argentina en materia de seguimiento del producto y, también, se trabaja para buscar la aprobación de la tecnología como tal en la Unión Europea. Sobre esto último no hay plazo concreto sobre cuándo podría ocurrir el visto bueno a la soja HB4 en el bloque europeo. “Se reforzó la idea de que hay un problema en la metodología; ese es el principal planteo, no obstante, se reforzaron controles”, precisaron las fuentes que están detrás de cada movimiento del caso. En este contexto se insistió que se quiere evitar que “falsos positivos” generen trastornos en el comercio que hoy, pese a las alertas de la UE, se desarrolla sin inconvenientes. El bloque europeo es el destino del 30% en valor de las exportaciones de harina de soja argentina, con ventas por unos US$3500 millones.
El antecedente de Brasil
Como se mencionó, el Gobierno de Brasil puso reparos a las alertas de la Unión Europea sobre la detección en ese mercado de cargamentos que llegaron con trazas de harina de soja con HB4. En rigor, un documento del Ministerio de Agricultura del vecino país para que la Secretaría de Comercio y Relaciones Internacionales se presente ante la UE fue crítico del método de detección.
Para Brasil, la “identificación inequívoca del referido evento exige la aplicación de una metodología analítica específica, basada en un ensayo evento‑específico debidamente validado, así como la utilización de material de referencia certificado”.

Al respecto, luego agregó: “Hasta el presente momento, tales instrumentos no se encuentran ampliamente validados ni oficialmente reconocidos en el ámbito de la Unión Europea, circunstancia que suscita cuestionamientos en cuanto a la solidez técnica y la reproducibilidad de los resultados eventualmente presentados”.
De acuerdo con el reporte del vecino país, hacer una “confirmación inequívoca” resulta compleja en tanto los marcadores pueden estar presentes en otros eventos comerciales aprobados. “Esta superposición puede dar lugar a resultados falsos positivos o a interpretaciones analíticas imprecisas, especialmente en ausencia de un protocolo evento‑específico validado y de controles adecuados”, dijo el ente brasileño. Según Brasil, en ese país la siembra de la tecnología se limitó a 5000 hectáreas y con un riguroso mecanismo de trazabilidad y control.


