Un relevamiento realizado por INTA y ASAGA aporta evidencia científica que fortalece el posicionamiento de la calidad del poroto de soja nacional y respalda una potencial ventaja competitiva en calidad para la cadena en el mundo.


Por Infocampo
La composición nutricional de la harina de soja argentina puede convertirse en un diferencial estratégico para conquistar mercados de mayor valor agregado.
En el Seminario Acsoja, realizado en Rosario, esa fue una de las principales conclusiones de Ángela Orlando (ASAGA) y Cecilia Accoroni (INTA), quienes presentaron los resultados de un trabajo conjunto, que permitió construir el primer mapa nacional de calidad de soja argentina, integrando información sobre proteína, aceite y perfil de aminoácidos a partir de muestras obtenidas directamente de establecimientos productivos de todo el país.
El estudio involucró 115 agencias de extensión del INTA, pertenecientes a 9 centros regionales, que relevaron muestras representativas de ocho grandes regiones productivas.
LA SOJA ARGENTINA, CON UN “PLUS” PROTEICO
Los resultados muestran que el contenido promedio nacional de proteína durante los cuatro años evaluados fue de 36,2%, con los mejores registros en el norte y Córdoba Sudoeste y en el NOA. También se evidenciaron importantes oportunidades de mejora tecnológica, por ejemplo, en fertilización, práctica realizada solo por el 43% de los productores relevados.
“Argentina produce una de las mejores harinas de soja del mundo. Hoy contamos con información propia que nos permite demostrar científicamente cuál es la calidad real de nuestra materia prima y dejar de depender de datos generados en otros países”, destacó Orlando.
El hallazgo más relevante surgió del análisis del perfil de los 5 aminoácidos key utilizados internacionalmente para evaluar la calidad nutricional de la harina de soja, ya que el paradigma tradicional de análisis atribuye un efecto de dilución con el contenido de proteínas. Es decir que, a medida que aumenta el contenido proteico, disminuye el de estos aminoácidos.
En ese marco, Accoroni explicó que “la sumatoria de cinco aminoácidos clave alcanzó un valor promedio de 15,06, cuando la bibliografía internacional para harinas de soja informa 14,36. Eso significa que el poroto argentino ya presenta una calidad superior a la que históricamente se le atribuía”, dijo la referente de INTA.
Por su parte, Orlando precisó que dentro de los factores que afectan la calidad hay cuestiones genéticas, ya que “históricamente el mejoramiento se centró en rendimiento y no tanto en proteína porque no se pagaba por eso”, explicó. Por otro lado, juegan aspectos ambientales como temperatura, disponibilidad de agua, luminosidad, fertilización, fecha de siembra y grupos de madurez.
El relevamiento permitió comprobar que el comportamiento de dilución no se verifica para el conjunto de los aminoácidos clave, ya que su contenido se mantiene estable gracias a un mecanismo de compensación interna.
“Aun cuando el contenido de proteína disminuye, los key aminoácidos se sostienen. Existe una compensación entre ellos que preserva el valor nutricional del grano y esto representa una fortaleza para la industria y nuestros mercados”, aclaró Accoroni.
CALIDAD BIOLÓGICA DE LA SOJA
Entre estos aminoácidos se destaca la lisina, considerada el primer aminoácido limitante para la nutrición animal y uno de los principales indicadores de calidad biológica de la proteína.
El estudio comprobó además que la metionina aumentó un 25% en la última campaña, mientras que tanto la metionina como la cisteína presentan diferencias significativas entre lotes fertilizados y no fertilizados, reforzando la importancia del manejo nutricional para mejorar la calidad de la composición del grano.
Con relación al contenido de lisina, las oradoras propusieron avanzar hacia indicadores que contemplen la biodisponibilidad de los aminoácidos y no exclusivamente el porcentaje de proteína como parámetro comercial.
En esta línea, Orlando destacó otro diferencial de la producción nacional: “La molienda de soja argentina logra naturalmente un muy buen perfil de calidad, sin procesos de enriquecimiento. Esa característica nos distingue internacionalmente y fortalece el posicionamiento de la cadena agroindustrial”, afirmó.
LA INVESTIGACIÓN ABRE NUEVO PARADIGMA
Los resultados obtenidos también coinciden con un reciente meta-análisis desarrollado por la Universidad Politécnica de Madrid, que compara la calidad de las harinas de soja de Argentina, Brasil, Estados Unidos e India y ubica a la producción argentina con mejores valores relativos en los aminoácidos considerados estratégicos para la nutrición animal.
Para las investigadoras, disponer de información científica generada en condiciones reales de producción representa una herramienta valiosa para fortalecer la inserción internacional de la soja argentina, diferenciando su calidad más allá del volumen producido y aportando argumentos objetivos para la construcción de valor en toda la cadena sojera.
“La calidad de nuestra soja constituye una oportunidad concreta para posicionar al país en segmentos de mayor valor agregado. Hoy contamos con evidencia científica que respalda esa ventaja competitiva y abre una nueva agenda para la producción, la industria y el comercio internacional”, concluyó Accoroni.
El panel técnico centrado en las “Fortalezas nutricionales de la soja argentina: mapa clave de calidad en aceite, proteína y aminoácidos“, reunió a especialistas del INTA y de ASAGA en Rosario y contó con la moderación de Fernando Giménez (INTA).


